Catecismo de la Iglesia Católica, Cuarta parte: La oración cristiana
- Carta Apostólica «Laetamur Magnopere» por la que se aprueba la edición típica latina del Catecismo De La Iglesia Católica
- Constitución Apostólica «Fidei Depositum» para la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica
- Prólogo (1-25)
- Primera parte: La profesión de la Fe
- Primera sección: «Creo» - «Creemos» (26)
- Capítulo primero: El hombre es «capaz» de Dios (27-49)
- Capítulo segundo: Dios al encuentro del hombre
- Artículo 1: La Revelación de Dios (51-73)
- Artículo 2: La transmisión de la Revelación divina (74-100)
- Artículo 3: La Sagrada Escritura (101-141)
- Capítulo tercero: La respuesta del hombre a Dios (142-143)
- Segunda sección: La profesión de la Fe Cristiana (185-197)
- Los Símbolos de la Fe
- Capítulo primero: Creo en Dios Padre (198)
- Artículo 1: «Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la
tierra»
- Párrafo 1: Creo en Dios (199-231)
- Párrafo 2: El Padre (232-267)
- Párrafo 3: El Todopoderoso (268-278)
- Párrafo 4: El Creador (279-324)
- Párrafo 5: El cielo y la tierra (325-354)
- Párrafo 6: El hombre (355-384)
- Párrafo 7: La caída (385-421)
- Artículo 1: «Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la
tierra»
- Capítulo segundo: Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios (422-429)
- Artículo 2: «Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor» (430-455)
- Artículo 3: «Jesucristo fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo y nació de Santa María Virgen» (456-483)
- Párrafo 1: El Hijo de Dios se hizo hombre
- Párrafo 2: «…Concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen» (484-511)
- Párrafo 3: Los misterios de la vida de Cristo (512-570)
- Artículo 4: «Jesucristo padeció bajo Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado» (571-594)
- Artículo 5: «Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos» (631-637)
- Artículo 6: «Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso» (659-667)
- Artículo 7: «Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y a muertos» (668-682)
- Capítulo tercero: Creo en el Espíritu Santo (683-686)
- Artículo 8: «Creo en el Espíritu Santo» (687-747)
- Artículo 9: «Creo en la Santa Iglesia Católica» (748-750)
- Párrafo 1: La Iglesia en el designio de Dios (751-780)
- Párrafo 2: La Iglesia, Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo, Templo del Espíritu Santo (781-810)
- Párrafo 3: La Iglesia es una, santa, católica y apostólica (811-870)
- Párrafo 4: Los fieles de Cristo: jerarquía, laicos, vida consagrada (871-945)
- Párrafo 5: La comunión de los santos (946-962)
- Párrafo 6: María, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia (963-975)
- Artículo 10: «Creo en el perdón de los pecados» (976-987)
- Artículo 11: «Creo en la resurrección de la carne» (988-1019)
- Artículo 12: «Creo en la vida eterna» (1020-1065)
- Primera sección: «Creo» - «Creemos» (26)
- Segunda parte: La celebración del Misterio Cristiano (1066-1075)
- Primera sección: La Economía Sacramental (1076)
- Capítulo primero: El Misterio Pascual en el tiempo de la Iglesia (1077-1112)
- Artículo 1: La liturgia, obra de la Santísima Trinidad
- Artículo 2: El Misterio Pascual en los sacramentos de la Iglesia (1113-1134)
- Capítulo segundo: La celebración sacramental del Misterio Pascual (1135)
- Capítulo primero: El Misterio Pascual en el tiempo de la Iglesia (1077-1112)
- Segunda sección: «Los siete sacramentos de la Iglesia» (1210-1211)
- Capítulo primero: Los sacramentos del la iniciación cristiana (1212)
- Artículo 1: El sacramento del Bautismo (1213-1284)
- Artículo 2: El sacramento de la Confirmación (1285-1321)
- Artículo 3: El sacramento de la Eucaristía (1322-1419)
- Capítulo segundo: Los sacramentos de curación (1420-1421)
- Artículo 4: El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación
(1422-1498)
- El nombre de este sacramento
- Por qué un sacramento de la reconciliación después del bautismo
- La conversión de los bautizados
- La penitencia interior
- Diversas formas de penitencia en la vida cristiana
- El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación
- Los actos del penitente
- El ministro de este sacramento
- Los efectos de este sacramento
- Las indulgencias
- La celebración del sacramento de la Penitencia
- Artículo 5: La Unción de los Enfermos (1499-1532)
- Artículo 4: El sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación
(1422-1498)
- Capítulo tercero: Los sacramentos al servicio de la comunidad (1533-1535)
- Artículo 6: El sacramento del Orden (1536-1600)
- Artículo 7: El sacramento del Matrimonio (1601-1666)
- Capítulo cuarto: Otras celebraciones litúrgicas (1667-1679)
- Capítulo primero: Los sacramentos del la iniciación cristiana (1212)
- Primera sección: La Economía Sacramental (1076)
- Tercera parte: La vida en cristo (1691-1698)
- Primera sección: La vocación del hombre: La vida en el Espíritu (1699)
- Capítulo primero: La dignidad de la persona humana (1700)
- Artículo 1: El hombre, imagen de Dios (1701-1715)
- Artículo 2: Nuestra vocación a la bienaventuranza (1716-1729)
- Artículo 3: La libertad del hombre (1730-1748)
- Artículo 4: La moralidad de los actos humanos (1749-1761)
- Artículo 5: La moralidad de las pasiones (1762-1775)
- Artículo 6: La conciencia moral (1776-1802)
- Artículo 7: Las virtudes (1803-1845)
- Artículo 8: El pecado (1846-1876)
- Capítulo segundo: La comunidad humana (1877)
- Artículo 1: La persona y la sociedad (1878-1896)
- Artículo 2: La participación en la vida social (1897-1927)
- Artículo 3: La justicia social (1928-1948)
- Capítulo tercero: La salvación de Dios: La ley y la gracia (1949)
- Capítulo primero: La dignidad de la persona humana (1700)
- Segunda sección: Los diez mandamientos (2052-2082)
- Resumen
- Capítulo primero: «Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (2083)
- Capítulo segundo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (2196)
- Artículo 4: El cuarto mandamiento (2197-2257)
- Artículo 5: El quinto mandamiento (2258-2330)
- Artículo 6: El sexto mandamiento (2331-2400)
- Artículo 7: El séptimo mandamiento (2401-2463)
- Artículo 8: El octavo mandamiento (2464-2513)
- Artículo 9: El noveno mandamiento (2514-2533)
- Artículo 10: El décimo mandamiento (2534-2557)
- Primera sección: La vocación del hombre: La vida en el Espíritu (1699)
- Cuarta parte: La oración cristiana (2558-2565)
- Primera sección: La oración en la vida cristiana
- ¿Qué es la oración?
- Capítulo primero: La revelación de la oración (2566-2567)
- Vocación universal a la oración
- Artículo 1: En el Antiguo Testamento (2568-2597)
- Artículo 2: En la plenitud de los tiempos (2598-2622)
- Artículo 3: En el tiempo de la Iglesia (2623-2649)
- Capítulo segundo: La tradición de la oración (2650-2651)
- Artículo 1: Fuentes de la oración (2652-2662)
- Artículo 2: El camino de la oración (2663-2682)
- Artículo 3: Maestros de oración (2683-2696)
- Capítulo tercero: La vida de oración (2697-2699)
- Segunda sección: La oración del Señor: «Padre Nuestro» (2759-2760)
- Artículo 1: «Resumen de todo el Evangelio» (2761-2776)
- Artículo 2: «Padre nuestro que estás en el cielo» (2777-2802)
- Artículo 3: Las siete peticiones (2803-2854)
- Primera sección: La oración en la vida cristiana
Primera sección: La oración en la vida cristiana
2558 “Este es el misterio de la fe”. La Iglesia lo profesa en el Símbolo de los Apóstoles (primera parte) y lo celebra en la Liturgia sacramental (segunda parte), para que la vida de los fieles se conforme con Cristo en el Espíritu Santo para gloria de Dios Padre (tercera parte). Por tanto, este misterio exige que los fieles crean en él, lo celebren y vivan de él en una relación viviente y personal con Dios vivo y verdadero. Esta relación es la oración.
¿Qué es la oración?
«Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como en la alegría (Santa Teresa del Niño Jesús, Manuscrit C, 25r: Manuscrists autohiographiques [Paris 1992] p. 389-390).
La oración como don de Dios
2559 “La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes”(San Juan Damasceno, Expositio fidei, 68 [De fide orthodoxa 3, 24]). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde “lo más profundo” (Sal 130, 1) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf Lc 18, 9-14). La humildad es la base de la oración. “Nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm 8, 26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios (San Agustín, Sermo 56, 6, 9).
2560 “Si conocieras el don de Dios”(Jn 4, 10). La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él (San Agustín, De diversis quaestionibus octoginta tribus 64, 4).
2561 “Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva” (Jn 4, 10). Nuestra oración de petición es paradójicamente una respuesta. Respuesta a la queja del Dios vivo: “A mí me dejaron, manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas” (Jr 2, 13), respuesta de fe a la promesa gratuita de salvación (cf Jn 7, 37-39; Is 12, 3; 51, 1), respuesta de amor a la sed del Hijo único (cf Jn 19, 28; Za 12, 10; 13, 1).
La oración como Alianza
2562 ¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras), el que ora es todo el hombre. Sin embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las sagradas Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces). Es el corazón el que ora. Si este está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana.
2563 El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo “me adentro”). Es nuestro centro escondido, inaprensible, ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza.
2564 La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre.
La oración como comunión
2565 En la nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es “la unión de la Santísima Trinidad toda entera con el espíritu todo entero” (San Gregorio Nacianceno, Oratio 16, 9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con Él. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el Bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (cf Rm 6, 5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (cf Ef 3, 18-21).
Contenido de la Primera Sección: La oración en la vida cristiana
- ¿Qué es la oración?
- Capítulo primero: La revelación de la oración (2566-2567)
- Vocación universal a la oración
- Artículo 1: En el Antiguo Testamento (2568-2597)
- Artículo 2: En la plenitud de los tiempos (2598-2622)
- Artículo 3: En el tiempo de la Iglesia (2623-2649)
- Capítulo segundo: La tradición de la oración (2650-2651)
- Artículo 1: Fuentes de la oración (2652-2662)
- Artículo 2: El camino de la oración (2663-2682)
- Artículo 3: Maestros de oración (2683-2696)
- Capítulo tercero: La vida de oración (2697-2699)
Segunda sección: La oración del Señor: “Padre Nuestro”
2759 «Estando Él [Jesús] en cierto lugar orando, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: “Maestro, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos”» (Lc 11, 1). En respuesta a esta petición, el Señor confía a sus discípulos y a su Iglesia la oración cristiana fundamental. San Lucas da de ella un texto breve (con cinco peticiones [cf Lc 11, 2-4]), San Mateo una versión más desarrollada (con siete peticiones [cf Mt 6, 9-13]). La tradición litúrgica de la Iglesia ha conservado el texto de San Mateo:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
2760 Muy pronto, la práctica litúrgica concluyó la oración del Señor con una doxología. En la Didaché (8, 2) se afirma: “Tuyo es el poder y la gloria por siempre”. Las Constituciones apostólicas (7, 24, 1) añaden en el comienzo: “el reino”: y ésta es la fórmula actual para la oración ecuménica. La tradición bizantina añade después un gloria al “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. El misal romano desarrolla la última petición (cf. Rito de la Comunión, [Embolismo] Misal Romano) en la perspectiva explícita de “mientras esperamos (Tt 2, 13) la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo”; después se hace la aclamación de la asamblea, volviendo a tomar la doxología de las Constituciones apostólicas.
Contenido de la Segunda sección: La oración del Señor: “Padre Nuestro"
- Artículo 1: «Resumen de todo el Evangelio» (2761-2776)
- Artículo 2: «Padre nuestro que estás en el cielo» (2777-2802)
- Artículo 3: Las siete peticiones (2803-2854)