Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, Motu Propio
- «Motu Proprio»
- Introducción
- Primera parte - La profesión de la fe
- Primera sección: «Creo» - «Creemos»
- Segunda sección: La profesión de la fe cristiana
- El Credo
- Capítulo primero: Creo en Dios Padre
- Capítulo segundo: Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios
- «Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor»
- «Jesucristo fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de santa María Virgen»
- «Jesucristo padeció bajo el poder de Poncio Pilato. fue crucificado, muerto y sepultado»
- «Jesucristo descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos»
- «Jesucristo subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso»
- «Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos»
- Capítulo tercero: «Creo en el Espíritu Santo»
- Segunda parte: La celebración del Misterio Cristiano
- Primera sección: La economía sacramental
- Segunda sección: Los Siete Sacramentos de la Iglesia
- Tercera parte: La vida en Cristo
- Primera sección: La vocación del hombre: La vida en el Espíritu
- Segunda sección: Los diez Mandamientos
- Los Diez Mandamientos
- Capítulo primero: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas»
- Capítulo segundo:«Amarás a tu prójimo como a ti mismo»
- Cuarto Mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre
- Quinto Mandamiento: No matarás
- Sexto Mandamiento: No cometerás actos impuros
- Séptimo Mandamiento: No robarás
- Octavo Mandamiento: No darás falso testimonio ni mentirás
- Noveno Mandamiento: No consentirás pensamientos ni deseos impuros
- Décimo Mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos
- Cuarta parte - La oración Cristiana
- Apéndice
para la aprobación y publicación del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica
A los Venerables Hermanos Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, Obispos, Presbíteros, Diáconos y a todos los Miembros del Pueblo de Dios.
Hace ya veinte años se iniciaba la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica, a petición de la Asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada con ocasión del vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II.
Agradezco infinitamente a Dios Nuestro Señor el haber dado a la Iglesia este Catecismo, promulgado en 1992 por mi venerado y amado Predecesor, el Papa Juan Pablo II.
La gran utilidad y valor de este don han sido confirmados, ante todo, por la positiva y amplia acogida que el Catecismo ha tenido entre los obispos, a quienes se dirigía en primer lugar, como texto de referencia segura y auténtica para la enseñanza de la doctrina católica y, en particular, para la elaboración de catecismos locales. Pero una ulterior confirmación ha venido de la favorable y gran acogida dispensada al mismo por todos los sectores del Pueblo de Dios, que lo han podido conocer y apreciar en las más de cincuenta lenguas a las que, hasta el momento, ha sido traducido.
Ahora, con gran gozo, apruebo y promulgo el Compendio de este Catecismo.
Dicho Compendio había sido vivamente deseado por los participantes al Congreso Catequético Internacional de octubre de 2002, que se hacían así intérpretes de una exigencia muy extendida en la Iglesia. Acogiendo este deseo, mi difunto Predecesor decidió su preparación en febrero de 2003, confiando la redacción del mismo a una restringida Comisión de Cardenales, presidida por mí y ayudada por un grupo de expertos colaboradores. Durante el desarrollo de los trabajos, el proyecto de este Compendio fue sometido al juicio de los Eminentísimos Cardenales y los Presidentes de las Conferencias Episcopales, que en su inmensa mayoría lo han acogido y valorado favorablemente.
El Compendio, que ahora presento a la Iglesia Universal, es una síntesis fiel y segura del Catecismo de la Iglesia Católica. Contiene, de modo conciso, todos los elementos esenciales y fundamentales de la fe de la Iglesia, de manera tal que constituye, como deseaba mi Predecesor, una especie de vademécum, a través del cual las personas, creyentes o no, pueden abarcar con una sola mirada de conjunto el panorama completo de la fe católica.
El Compendio refleja fielmente, en su estructura, contenidos y lenguaje, el Catecismo de la Iglesia Católica, que podrá ser mejor conocido y comprendido gracias a la ayuda y estímulo de esta síntesis.
Entrego, por tanto, con confianza este Compendio, ante todo a la Iglesia entera y a cada cristiano en particular, para que, por medio de él, cada cual pueda encontrar, en este tercer milenio, nuevo impulso para renovar el compromiso de evangelización y educación de la fe que debe caracterizar a toda comunidad eclesial y a cada creyente en Cristo de cualquier edad y nación.
Pero este Compendio, por su brevedad, claridad e integridad, se dirige asimismo a toda persona que, viviendo en un mundo dispersivo y lleno de los más variados mensajes, quiera conocer el Camino de la Vida y la Verdad, entregado por Dios a la Iglesia de su Hijo.
Leyendo este valioso instrumento que es el Compendio, gracias especialmente a la intercesión de María Santísima, Madre de Cristo y de la Iglesia, puedan todos reconocer y acoger cada vez mejor la inagotable belleza, unicidad y actualidad del Don por excelencia que Dios ha hecho a la humanidad: Su Hijo único, Jesucristo, que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6).
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 28 de Junio de 2005, víspera de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, año primero de mi Pontificado.
BENEDICTUS PP. XVI